Siempre en los países
el gobierno de turno trata de dar a conocer las acciones, obras o procesos que llevan
a cabo o ya se han ejecutado por parte del poder ejecutivo, Venezuela no escapa
de esta realidad es por esa razón que los gobernantes se apoyan en los medios
de comunicación visual, impresa o radioeléctrica, la finalidad de este tipo de
actividad es mantener la conexión informativa entre la sociedad y los poderes
del Estado.
Pero el problema
trasciende cuando esta publicidad se mal utiliza llevándola a lograr mayor
conocimiento del partido de gobierno, determinados actores políticos o
simplemente a lograr mas aceptación por
parte de los ciudadanos, desde el año 1999 cuando comienza el periodo
prescindencia del comandante Higo Chávez se ha visto un incremento este tipo de
publicidad además con los numerosos procedimientos en contra de las diferentes
cadenas televisivas, radiales e impresas deja en ventaja a los medios de
comunicación públicos en cuanto a la escogencia para la difusión lo que podría
entenderse como una desigualdad entre las partes, también la gran cantidad de
este tipo de hechos no se utiliza para la finalidad que están impuestos si no
para proselitismo político otorgando ventajas al para entonces presidente y el
partido de gobierno.
Es por ello, que en la
Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos
(2011), mejor conocida como Ley RESORTE, en el artículo 10 obliga a los medios
de comunicación a transmitir este tipo de programación de forma obligatoria y gratuita,
este tema ha sido ampliamente polémico y discutido radicando allí la
importancia de la investigación por lo que se plantean como objetivos verificar
la regulación jurídica de la propaganda oficial en Venezuela, verificar el
derecho a la igualdad entre televisoras públicas y privadas en la escogencia
para transmitir propaganda oficial y estudiar la propaganda oficial como
herramienta política Nacional.
La Publicidad Oficial Venezolana a
la Deriva
Primeramente la
publicidad oficial se concibe como un canal de comunicación entre el Estado y
los ciudadanos. Por lo que esta debe ser clara, objetiva, fácil, entendible,
útil y relevante para el público a que va dirigida en ella no deben promoverse
intereses, de partidos políticos, ni publicidad relacionada con algún ente,
organismo, ni funcionario adscrito al gobierno. Es por esa razón, que se hace
necesaria su regulación pues deben delimitarse los planos de actuación que
tiene la misma.
Aunque en el país
existen innumerables leyes en una amplia gama de materias lo referente a la
propaganda oficial no tiene la misma suerte tal como lo plantea Yajure (2011) “En principio, no creo que en Venezuela exista
legislación alguna que regule la publicidad oficial, y si la hay, pues ya ven
como no me doy cuenta: simplemente no se aplica, no se cumple (s/n)”. Por lo
tanto, el autor da entender que efectivamente en no existen leyes que regulen
la materia de forma efectiva lo que se convierte en un problema pues se estaría
frente a un vacío legal, porque no se tienen los mecanismos necesarios para establecer
las directrices a seguir en cuanto a la publicidad oficial.
En
este aspecto, es relevante el artículo 10 de la Ley de
Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (ob cit), en
el cual se direcciona a los medios de comunicación la obligatoriedad sobre la
emisión de los programas, propagandas, mensajes, etc, ligados al ejecutivo
nacional, sea que se orienten a la educación, cultura, deportes o cualquier
actividad ligada a al poder público, siendo obligatorio transmitirlos durante
diez minutos semanales de forma gratuita.
A parte, de esta medida
en la amplia gama legislativa venezolana el aspecto de las comunicaciones ha
sido desesperadamente debatido tanto que en la actualidad se considera uno de
los más polémicos por los tan sonados cierres de televisoras, emisoras de radio
y compras de periódicos, donde muchos coinciden en que la libertad de expresión
se está viendo manchada por la sombra oscura de los interés políticos.
Porque aunque son
amplias las limitación en cuanto a la manera de informar o lo que se puede dar
a conocer por los medios de comunicación llegando muchas veces hasta a la
autocensura para no ser sancionados, cuando se trata de informar actividades
pro gobierno se tiene carta blanca para hacerlo.
Para este año 2014 se
creó la Agencia Venezolana de Publicidad (AVP) que se encuentras adscrita al Ministerio
para la Comunicación e Información, esta tiene por objeto la producción,
difusión y comercialización de las campañas comunicacionales y publicitarias
que sea necesarias por parte de los órganos y entes del Estado, a nivel nacional e internacional con
cobertura en todos los formatos, ella debe aprobar y evaluar todas las pautas
publicitarias del Estado, se mantendrá con fondos públicos, siendo un ente
centralizado bajo la figura de empresa del Estado.
Adicionalmente, es
necesario conocer cuáles serán los criterios para determinar la escogencia de
los medios que transmitirán propaganda oficial, y sobre qué bases estará
establecida la escogencia, las políticas aplicables como ente regulador, en
general con el nacimiento de esta empresa no se estaría solucionando la
problemática pues se continua en el limbo jurídico de no regulación de la
publicidad oficial.
¿Derecho
o Privilegio?
Es importante en esta
oportunidad hacer referencia lo sostenido por muchos investigadores quienes
plantean que en Venezuela el derecho a la igualdad es directamente violentado
al momento de escoger las televisoras que deben trasmitir la publicidad oficial
siendo predilectos los pertenecientes al Estado.
En este aspecto, la Sociedad Interamericana de Prensa (2012)
aseguro “Mantenemos nuestra profunda preocupación por los países donde existe
más discriminación en materia de otorgamiento de publicidad oficial, como
Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Venezuela (s/n)”. según el organismo
internacional, en la nación Venezolana no se tiene criterios de objetividad
para determinar la escogencia de los medios que puede difundir publicidad
oficial pues según otros autores siempre quienes terminan aventajados son los medios
públicos, limitando a los medios privados o empleándose como una forma de
represión o sanción a los mismos.
En este respecto Cañizàlez (2010) “la
asignación de la publicidad oficial en la Venezuela actual parece operar en esa
lógica, como garrote, pues se castiga a los medios críticos, y como zanahoria,
para premiar a la prensa que es fiel (s/n)”. Es decir, la asignación de este
tipo de publicidad se toma como una lotería porque cuando los medios de
comunicación expresan opiniones contrarias al gobierno de tuno no le es
asignada publicidad oficial o de tenerla le es retirada como medio de castigo.
Es de
notar, que esas acciones se han observado en diferentes medios públicos e
impresos como es el caso del periódico El Sol
en Maturín que luego de publicar ciertas críticas públicas y opiniones
adversas, el gobierno estadal decidió de forma unánime retirar de sus tirajes
la publicidad oficial, asimismo ocurrió con El Diario Mayor ubicado en la misma
ciudad, que después de un periodista que laboraba para la empresa publicara un
comentario en la red social Facebook el gobernador exigió una disculpa mediante
carta pública lo que no fue aceptado por los directivos del impreso, en
consecuencia se les quito las propagandas de alcaldías y PDVSA, que
representaban las principales fuentes de ingreso por lo cual se vieron
obligados a cerrar sus puertas terminando así con su distribución.
Como
lo han señalado investigadores y organismos nacionales e internacionales entre
ellos la Sociedad Interamericana de Prensa (2012) es
grande la preocupación sobre los mecanismos sutiles o rudos que emplean los
gobiernos entre ellos el venezolano en contra de los medios de comunicación porque
ello genera censura previa y autocensura para evitar ser objeto de represalias.
En
otras palabras, la concesión de la publicidad oficial es un asunto central en
el derecho de estar informado. En la práctica, cuando un gobierno no coloca
avisos en determinados medios por su postura crítica, lo que en realidad
persiguen es acallar puntos de vista incómodos para el gobierno, con lo cual se
desvirtúa el empleo de los fondos públicos porque debe recordarse que los
avisos se pagan con dinero de todos los
ciudadanos recaudados de los impuestos.
En el mismo punto, la
Corte Interamericana de los Derechos Humanos establece en la Declaración de Principios de la Libertad de Expresión que:
la asignación arbitraria y
discriminatoria de publicidad oficial… con el objetivo de presionar y castigar
o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de
comunicación en función de sus líneas informativas, atenta contra la libertad de
expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley (s/n).
Se
entiende pues, que para conceder la propaganda oficial debe hacerse de manera
equitativa porque con ella se busca es la información de la sociedad sobre los
aspectos relevantes del Estado, no estar haciendo proselitismo político, por lo
cual se encuentren en acuerdo o desacuerdo los medios de comunicación con el
gobierno de turno deberían tener el mismo derecho por informar y lograr este
beneficio para sus filas, porque ayudaría a crear mayor credibilidad al Estado
sobre todo, pues de lo contrario y atender prioritariamente a los medios
públicos se discriminaría d forma flagrante los derechos constitucionales y
legalmente establecidos de los comunicadores sociales y del público en general.
Al
mismo tiempo, expertos en la materia comunicacional y legislativa en Venezuela
opinan que ha influido criterios de política al momento de la designación de la
publicidad oficial quedando siempre favorecidos los medios públicos, en ello
también ha influido la compra, cierre, intervención y apertura de procedimientos
contra medios impresos, televisivos o radioeléctricos de forma reiterada e
indiscriminada, por no compartir la matriz de opinión del gobierno de turno.
En
este respecto, es importante mencionar las palabras de Andrés Izarra Ministro
de Comunicación e Información para el año 2008, quien de forma clara y precisa
amenaza a los medios de comunicación en cuanto al otorgamiento de propaganda
oficial con las siguientes palabras “durante mi gestión, y mientras el
presidente de la República delegue en mí la potestad de administrar los
presupuestos del Estado, los medios golpistas no contarán con un solo bolívar
del pueblo de Venezuela para publicitar la gestión gubernamental (s/n)”.
Queda
entonces abierta la pregunta que encabeza esta parte de la investigación que es
la publicidad oficial en Venezuela un derecho o un privilegio, que se gana por
estar de acuerdo con las políticas y modo de acción del gobierno de turno con
lo que se puede premiar o castigar un medio de comunicación o a sus
profesionales, desde todo punto de vista esto va contra las leyes nacionales e
internacionales, y no se han visto empleados medidas para combatirlo.
El Problema entre
la Información y la Propaganda Política
Entendiendo
la publicidad oficial como el conducto comunicacional entre el
Estado y los ciudadanos, debiendo ser claro, objetivo, fácil, entendible, útil
y relevante que en ella no se debe promover intereses, de partidos políticos,
ni publicidad relacionada con entes, organismos, ni funcionarios adscrito al
gobierno. Entonces porque en Venezuela cada vez que se acercan las temporadas
de elecciones el gobierno despliega de forma más
ardua que de costumbre su conocida estrategia para presentar sus logros.
Es
así, que el Informe Final de la Misión de Observación Electoral de la Unión
Europea (UE) de 2006 asegura:
El
recurso excesivo a varias formas de propaganda institucional (es decir, la
publicidad pagada por una institución del Estado, como por ejemplo los
ministerios, empresas públicas o autoridades regionales o locales) jugó a favor
de la campaña del presidente y candidato Hugo Chávez (s/n).
Entonces,
las instituciones públicas dirigen una gran cantidad de sus ingresos a
financiar propagandas políticas, más allá de dar a conocer los logros de las
mismas tratan de brindar a poyo enalteciendo al Ejecutivo Nacional en los
medios de comunicación en su mayoría impresos, que además deben ser públicos porque
en los privados donde se critica la forma de gobierno no les son solicitados
estos servicios. Estas acciones de empleo de la propaganda oficial de forma
excesiva e indiscriminada donde se mal interpreta su finalidad se ve muy
acentuada en las campañas electorales venezolanas.
Es de
acotar, que en el año 2013 durante la campaña presidencial de Nicolás Maduro
aumentaron considerablemente las horas de cadena nacional, propagandas sobre
los beneficios que se realizaron en el gobierno de Hugo Chávez, tratando de
esta forma de ganar el apoyo de las masas en los comicios electorales,
investigadores aseguran que en promedio de treinta y veinte ocho minutos
diarios se trasmitían en medios radio eléctricos y televisivos, públicos y
privados, a favor del Ejecutivo Nacional, también en esa fecha se acordaron
medidas para frenar la campaña electoral de Henrique Capriles porque las
instituciones que regulan las telecomunicaciones en Venezuela señalaron que no
se prestaba igual apoyo a los candidatos en los medios privados porque se
enfocaban mayormente en segundo de ellos, sin atender al apoyo que tenia y aun
tiene Nicolás Maduro en los espacios comunicacionales públicos.
De
igual manea, una tesis de grado de la Universidad Católica Andrés Bello sobre
el tema de la publicidad oficial concluyó que en la región de Guayana al igual
que en el resto del país la publicidad oficial se confunde con la
propaganda política, por ser usada para promocionar la
imagen de candidatos del oficialismo y funcionarios desvirtuando su
finalidad.
Dentro de esta
perspectiva, la mayoría de las
agencias publicitarias que trabajan con el Estado se caracterizan por ser
pequeñas y nuevas, han sido creadas para manejar la publicidad oficial,
trabajan casi únicamente con cuentas gubernamentales. Llama la atención que
estas sociedades no están afiliadas a la Federación Venezolana de Agencias de
Publicidad (FEVAP).
Debe
señalarse, que extraoficialmente el Estado se encuentra en segundo lugar entre
los mayores anunciante en televisión, solo superado por Procter & Gamble, generando
una inversión anual aproximada de aproximadamente 93 millones de dólares; este
volumen de recursos como se ha enfocado con criterios políticos obviamente logra
un impacto en los procesos electorales, tal como se evidenció durante las
elecciones del 26 de septiembre de 2010, las campañas presidenciales de 2012 y
2013.
CONCLUSIONES
En
Venezuela no existen leyes que regulen la publicidad oficial en los medios de
comunicación.
El
derecho a la igualdad se ve vulnerado por el Ejecutivo nacional porque se da
prioridad a los medios públicos, excluyendo los privados.
En el
país el Estado no realiza licitaciones para seleccionar las agencias
publicitarias que diseñarán sus campañas.
La
publicidad oficial es mal empleada llegando a convertirse en propaganda
política.
La
asignación o retiro de la propaganda oficial se utiliza por los órganos del
Estado como un mecanismo de premio para quienes comparten su matriz de opinión
y como castigo para aquellos que difieren de sus políticas.
La Ley
de Ley
de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (2011) y
la Ley Orgánica de Telecomunicaciones (2000) no son suficientes para regular lo
referente a publicidad oficial pues sus mecanismos son insuficientes.
Lcdo. José Alejandro Troconis.
Lcdo. José Alejandro Troconis.

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