Berelson, B. y Steiner, G. (1964) definen
comunicación como el acto o proceso de transmisión, que consiste en la
transmisión de información, ideas, emociones, habilidades, mediante el empleo
de signos y palabras, de ahí partimos, que la comunicación,
es un proceso natural que es esencial en la vida cotidiana, en esta época es
tarea fundamental del ser humano mantenerla entre sus semejantes para optimizar
su hábitat, mejorar capacidades y habilidades. Esto sin duda, ha permitido el
desarrollo individual y colectivo en la sociedad. Durante éste proceso de
interacción se transmite información, siendo éste el objetivo fundamental. En
el caso de las organizaciones no es distinto, pero si requiere dinamismo y
planes estratégicos que consoliden el logro de objetivos institucionales y ser
competitivos en relación a las demás.
Por lo tanto, la
comunicación organizacional viene a ser una herramienta de gran valor que da aportes comprobables para el diagnóstico de
los requerimientos del recurso humano, como capital más importante, el
desarrollo y su productividad. Para ello, es necesario abordar el concepto de
gerencia y los aspectos que la componen y como ésta permite el logro de esos
objetivos.
Seguidamente, Peter Drucker, considerado el mayor filósofo de la
administración en el siglo XX la define como “el
órgano específico y distintivo de toda organización”. Por otra parte, Smith
(1995), define la gerencia como “el cargo que ocupa el director general o
gerente de la empresa, quien cumple con distintas funciones, entre ellas
coordinar los recursos internos, representar a la compañía frente a terceros y
controlar las metas y objetivos”.
En este sentido,
la comunicación empresarial debe estar a cargo de un gerente capacitado porque
sus funciones son dirigir y gestionar los asuntos relacionados con la planeación,
organización, dirección y control, además es importante que desarrolle técnicas
humanísticas y conceptuales; una organización no debería bajo ningún
concepto, dejar la comunicación
empresarial en manos de cualquiera, porque de ello depende su desarrollo o el
estancamiento, tal como se ha expuesto.
Sin embargo, no
todo depende de un buen gerente, además se considera necesario el estudio de
cada cultura, entendiéndose según la RAE como “El conjunto de modos de vida y
costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial,
en una época, grupo social”. Partiendo de allí podemos entender el por qué no
ha sido fácil ajustarse a cambios en nuestro país, no es costumbre del
venezolano la participación activa y vinculante dentro de las organizaciones.
En Venezuela
hacen vida diversas organizaciones, algunas empresas no cumplen con los
estándares de comunicación que en otros países han desarrollado, la cultura
organizacional ha sido un ir y venir, sin embargo, existen aquellas organizaciones
en las que esto no deja de ser una opción, sino que se le da la verdadera
importancia que se merece, convirtiéndose la labor comunicativa en una
necesidad porque se transmite un sentimiento de identidad a los miembros de la
organización, facilita el compromiso individual y colectivo, ayuda a reforzar
la estabilidad del sistema social, decidiendo y aportando con mayor claridad y
sentido de pertenencia en el cumplimiento de objetivos en común.
Así mismo, su debido y oportuno estudio dentro
de la organización, permitirá establecer las estrategias que deban ser
aplicadas y así poder reconocer y evaluar los puntos que deban ser establecidos
en el momento de crear esa cultura.
Para
afianzar lo expuesto, Bernsteis, Cameron, Dutton y Quinn en el año 2003,
destacaron, que al cultivar virtudes personales o colectivas, contribuyen a la
realización personal, al bienestar social y a la eficiencia organizacional, por
lo que elevan el desempeño de la organización. Como ejemplo de este modelo
expresado, la empresa Alfonso Rivas, es una de las muchas organizaciones
venezolanas que basan su cultura en los valores familiares, de tal manera que
si uno de sus empleados tenga un compromiso personal, se le es permitido faltar
a su horario laboral, lo que crea un nexo de satisfacción con la empresa y a su
vez eleva automáticamente su rendimiento, lo que genera un efecto positivo.
Aunado
a esto, Senge en el 2004 expresa, que estas empresas muestran cómo su desempeño
y desarrollo no se enfrenta a la realización personal de sus empleados, sino
que todo gira en torno a un beneficio colectivo, colocando la solidaridad al
mismo nivel que los resultados financieros de la organización, lo que permite
un sentido de lealtad y compromiso, por ende un avance favorable y notorio.
En
el mismo orden de ideas, la Revista Venezolana de Gerencia en el 2014, destaco
que, “toda organización que se mantenga proclive a
cambios permanentes, en los procesos de mejoramientos continuos y en la
consolidación de una filosofía de gestión que apunte hacia la excelencia, debe
plantearse como una cuestión de primer orden, la revisión de lo que se llama la
Cultura Organizacional”, demostrando una vez más que la cultura organizacional
en una empresa, es el motor que impulsa a sus miembros para actuar por un
determinado fin, es decir, es la esencia y la dimensión espiritual de dicha
organización. En el artículo publicado, se puede apreciar que el principal
propósito de crear una cultura organizacional, es el de fomentar un arraigo de
los empleados con la empresa.
En este sentido, se puede apreciar que la cultura organizacional,
debe ser uno de los principales estudios y enfoques que se deben tener al
momento de establecer una empresa, puesto que, a través de esta se puede concebir
un potente motor que permita el buen desenvolvimiento de la misma,
estableciendo un sentido de pertenencia, lo que permitirá un positivo
desarrollo laboral, generando ingresos y una buena imagen ante el mercado que
está represente.
Cabe
destacar, que hoy día debido a la crisis económica, social y a los altos
índices de inseguridad que vive Venezuela, se genera una gran desconfianza en
el desarrollo laboral del país, lo que perjudica de manera inmediata la
confianza en la cultura organizacional, que se ha convertido en el talón de Aquiles
de está, puesto que, ya los venezolanos no confían en los valores que fueron
inculcados, predominando en la sociedad un rechazo hacia entes políticos y
empresariales, lo que ha venido generando un gran índice de emigración de la
población joven.
Es
por ello, como lo expresa Moreno (1995), que no solo se debe indagar en los
valores como la convivialidad y la lealtad, sino también en aquellos valores
que parecen estar en desuso por la sociedad venezolana, como lo es el honor,
destacando que, de este último hoy en día aun existen empresas que basan su
fundamento en este, siendo una de ellas, la empresa barquisimetana, Chocolates
El Rey, la cual no posee un contrato legal escrito con varios de sus
distribuidores, sino que se mantienen a través de un acuerdo de palabra, lo que
genera mayor flexibiliLdad a las negociaciones.
De
tal manera, en Venezuela debemos enfocarnos en resaltar los valores, lo cuales
deben ser aplicados de manera correcta desde nuestros hogares, colegios y
empresas, sin basarnos el cien por ciento en las circunstancias que pueda estar
atravesando el país, sino en que podemos hacer como miembros activos de una
sociedad para poder generar ese cambio social y el futuro que deseamos.
“El precio del éxito es
trabajo duro, dedicación al trabajo que estamos haciendo, y la determinación de
que, ganemos o perdamos, hemos aplicado lo mejor de nosotros mismos a la tarea
que tenemos entre manos”.
Vince Lombardi
Lcdo. José Alejandro Troconis

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